Retrato de un hombre que duerme

Espacio libre

Hombre dormido y mujer sentada. Pablo Picasso Hombre dormido y mujer sentada. Pablo Picasso

Él duerme y ella juega a cuidar su sueño.

Juega, digo yo, porque en realidad lo que le gustaría es despertarlo.

Despertarlo y llenarlo de besos y caricias que le roben esa pesadez a sus ojos; despertarlo y que no haya descanso para el cuerpo.

Cuidar su sueño es entonces el juego que la ayuda a alejar esos deseos, a olvidar el tiempo que falta para que amanezca.

Y la distancia.

Hay una distancia enorme entre alguien que duerme y alguien que está en vela, porque quien duerme se marcha a otro mundo por breves instantes; un mundo inventado con fragmentos de pasado, con pasajes de futuro, un mundo hecho de sí mismo y de las más impensables fantasías. Un mundo impenetrable para quien está despierto y se pregunta, mientras mira el rostro sereno que duerme, con qué o con quién estará soñando.

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