Preguntas sin respuestas

Ella me preguntaba qué era estar enamorada. Nunca antes tuve que responder algo así. Podía hablar de mí, pero le dejaría un inmenso vacío informativo, o el empalagoso sabor de mis percances románticos en la brevedad de mis años, o peor aún, le limitaría el sentimiento a mis experiencias. La verdad todos hablan de las mariposas estomacales, ataques de nervios que provocan disímiles reacciones en los seres humanos-muchas veces se puede hacer el ridículo- y la necesidad imperante de llevar a esa otra persona si fuera posible en el bolsillo. Otros, con mayor cientificidad dicen que las pupilas se dilatan –señal fallida para miopes- o hablan de ritmo cardiaco, pulsaciones y otros tantos parámetros. Lo cierto es que la invité a enamorarse, a deslumbrarse de esos amores adolescentes, a sentir sus propios bichitos en el estómago asfixiando su apetito, a entender que si el corazón le daba un brinco fuera del pecho, no tuviera miedo de morir, era el único signo vital que la mantendría feliz cada vez que lo sintiera cerca.

***

Yo nunca pude prepararla para la despedida. Ni siquiera entendió que dolía mucho cuando pasaban los meses, cuando los domingos solitarios se hacían insoportables y las noches se le inundaban de sueños donde él reaparecía. Le hablé de los hasta pronto con sabor a hasta nunca, del llanto, de la pérdida de peso, de la inestabilidad emocional, de los abrazos de los amigos e incluso de los piropos de los extraños. No he sabido explicarle el protocolo de seguridad para no extrañar, creí poder redactárselo, pero descubrí que ni siquiera tenía una fórmula propia para ello. Le aconsejé vivir y leer poesía, hay preguntas que no tienen respuestas lógicas.

***

Hubo una vez que me preguntó cuánto le quería. “Mucho” era un cliché, y realmente muy poco para que él tuviera una dimensión al respecto.  Hay dimensiones que no se preguntan, porque corres el riesgo de quedarte sin respuestas.

***

Camila, mi hermana menor, empezó a descubrir el mundo y a lanzar esa avalancha de preguntas sin respuestas que una cree no tener para una niña de seis años. Iban de “por qué si mi sangre es roja las venas tienen ese color verdoso, o qué animal vive más tiempo: el tiburón ballena o el azul, por qué desaparecieron los pterodáctilos o una tan simple como por qué no puedo pasar las vacaciones en casa de la tía Mary en Estados Unidos”.

***

Íbamos en una guagua y sonaba una canción de la charanga habanera. El profesor de diseño se nos acercó, quería solamente hacer una pregunta. ¿Qué significa “cuniyuqui”? Los ojos se me salieron de las gafas, reí y pasé la pregunta a mi compañero de asiento, él, que se las sabe todas, seguro tenía la respuesta. “Profe, por favor, no pregunte eso en una prueba que nos va a suspender”. Reímos todos los que estábamos cerca. La pregunta se repite en varias canciones de turno sin encontrar una respuesta.

 

Anuncios

Un comentario en “Preguntas sin respuestas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s